Artículo técnico · Innovak News
El espárrago presenta un sistema radicular que se va incrementando constantemente, siendo este muy desarrollado y el mismo que se va encargando de la fijación, absorción de agua y nutrientes, almacenamiento y circulación (Sánchez y Sánchez, 2009).
A diferencia de muchos otros cultivos hortícolas, el espárrago es una planta perenne cuyo sistema radicular es su principal activo productivo. Una vez establecida la plantación, la inversión en el desarrollo y mantenimiento de un sistema radicular robusto determina la productividad durante todos los años de vida del cultivo, que puede extenderse por décadas cuando las condiciones son óptimas.
La aplicación de tecnologías que estimulen el crecimiento radicular en las primeras temporadas de establecimiento tiene un impacto multiplicador sobre el retorno de la inversión a largo plazo. Raíces más profundas y ramificadas se traducen en mayor capacidad de absorción de agua y nutrientes, mayor tolerancia a períodos de sequía y una respuesta más eficiente a los programas de fertilización.
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