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Salinidad

El Suelo y la Salinidad: La Historia de una Problemática Silenciosa

La salinidad de los suelos es un problema crítico. Desde hace años se ha convertido en una grave limitante para la producción agrícola global debido a su constante aumento. Y es que de los 1.500 millones de hectáreas de tierras cultivadas que hay en el planeta aproximadamente, se ha estimado que entre el 20% y

Enero 2026
7 minutos de lectura
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Artículo técnico · Innovak News

La salinidad de los suelos es un problema crítico. Desde hace años se ha convertido en una grave limitante para la producción agrícola global debido a su constante aumento. Y es que de los 1.500 millones de hectáreas de tierras cultivadas que hay en el planeta aproximadamente, se ha estimado que entre el 20% y el 30% de ellas están afectadas por altos niveles de salinidad. Además, se prevé que esta cifra siga aumentando y supere el 50% en los próximos 25 años

Manejos inadecuados del riego, una sobre fertilización y la intrusión de sales; sobre todo en zonas costeras, son algunas de las causas de esa expansión. Sin embargo, no son los únicos factores, porque el cambio climático también está ejerciendo un papel clave, al incrementar la evaporación y reducir la disponibilidad de agua en diversas zonas.

Esta situación se ha visto agravada por el uso de agua de riego de baja calidad y la falta de sistemas de drenaje adecuados. Además, esto ha provocado que las sales que antes se encontraban en capas profundas del suelo, hoy estén presentes en capas más superficiales.

El Dr. Javier Zuzunaga, líder de proyecto europeo de Innovak Global, explica: hay algunos cultivos que conviven mejor y otros peor. Existen variedades con niveles de tolerancia a la salinidad que van desde muy bajos hasta moderados o altos. Sin embargo, la mayoría de los cultivos son bastante susceptibles a la salinidad del suelo, presentando un umbral general de tolerancia no mayor a 2 dS/m, y alrededor de 1 dS/m para el agua de riego. Entre estos cultivos sensibles se encuentran el arándano, fresa, lechuga, aguacate, papa, cítricos y cebolla, entre otros.

Por otro lado, hay cultivos considerados moderadamente tolerantes, como la uva de mesa, tomate, cebolla y arroz, que pueden soportar niveles de salinidad en el suelo entre 2 y 3 dS/m, y aproximadamente 1.5 dS/m en el agua de riego, de acuerdo con el especialista de Innovak Global.

Algunos otros cultivos pueden tolerar relativamente niveles más altos de salinidad, como el melón y el espárrago, que resisten hasta 3 dS/m en el suelo y 2 dS/m en el agua de riego, mientras que la sandía puede tolerar hasta 4 dS/m en el suelo y 3 dS/m en el agua de riego. Sin embargo, no siempre es así, por lo que es importante destacar que estos valores son aproximados y pueden diferir según la variedad y las prácticas de manejo agronómico.

La uva de mesa tolera cierto grado de salinidad, pero si se supera su límite, el rendimiento y la calidad de los racimos se ven afectados. El arándano es extremadamente sensible, especialmente al sodio y cloruros, y requiere suelos muy ácidos y con bajo contenido salino. El aguacate también es muy vulnerable a estos iones, particularmente en suelos con mal drenaje, lo que puede causar necrosis foliar y caída prematura. La patata, aunque es algo más resistente, sigue siendo sensible a la salinidad, que afecta al número de tubérculos y al tamaño de estos, grafica el Dr. Zuzunaga.

Adaptación del artículo de la revista Redagrícola.

https://redagricola.com/balox-un-escudo-fisiologico-a-nivel-de-raices-contra-el-estres-salino/

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