Artículo técnico · Innovak News
El cambio climático ha introducido una serie de desafíos sin precedentes para la agricultura moderna. Eventos meteorológicos extremos como olas de calor, lluvias intensas e inusuales, sequías prolongadas y cambios abruptos de temperatura se han vuelto cada vez más frecuentes, afectando directamente el desarrollo fisiológico de los cultivos. Estas condiciones generan lo que se conoce como estrés abiótico, es decir, factores no biológicos que alteran el equilibrio de las plantas, afectando su crecimiento, rendimiento y calidad.
Entre los efectos más comunes del estrés abiótico se encuentran la alteración en los procesos de fotosíntesis, el cierre de estomas, el deterioro de tejidos, y la reducción en la producción de clorofila y otros procesos metabólicos esenciales para el desarrollo vegetal. Todo esto puede derivar en una disminución significativa de la productividad, afectando no solo la cantidad, sino también la calidad del producto final. Los cultivos se ven particularmente vulnerables en etapas críticas como la floración, el cuajado de frutos y la postcosecha, momentos en los que un desbalance energético puede comprometer seriamente el potencial productivo.
Por ejemplo, en Costa Rica, donde usualmente hay muchas precipitaciones, que hacen que este sea un lugar adecuado para el cultivo de piña y banano, en los últimos años hay menos lluvias y hace más calor. "Más días soleados, mayor radiación pueden generar problemas en algunas fincas de piñas"", precisa el Dr. Alí Asaff, investigador del CIAD y líder de investigación y desarrollo de Innovak Global. Colombia ha enfrentado problemas de lluvias en 2023 y 2024. En Perú, los inconvenientes por las altas radiaciones están creciendo, algo que también está afectando a zonas de producción en Chile, y así, suma y sigue en toda América Latina.
Huerto de aguacate en Zapotlán el Grande, Jalisco, Occidente, México.
Frente a este panorama, la investigación científica en temas relacionados a fisiología vegetal ha cobrado una relevancia vital. Comprender cómo responden las plantas al estrés abiótico y qué mecanismos naturales pueden activarse para minimizar sus efectos se ha convertido en una prioridad. La implementación de prácticas agrícolas más resilientes y sostenibles, así como el desarrollo de herramientas que fortalezcan la tolerancia de los cultivos a estas condiciones, son estrategias clave para lograr que el sector agrícola enfrente el cambio climático y las altas temperaturas.
Adaptación del artículo de la revista Redagrícola.
https://redagricola.com/los-efectos-negativos-ocasionados-por-estres-abiotico-tienen-los-dias-contados-con-haddak-plus/
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